La economía global avanza hacia una mayor inflación con lo que la pérdida de poder adquisitivo puede ser un problema para las finanzas personales.

 La inflación es un aumento de precios generalizado, causado por diferentes factores como son el incremento del precio de la energía (gas, petróleo, electricidad), el aumento de la demanda mundial tanto de materias primas y mercancías como de productos elaborados y los problemas de transporte y los colapsos en las cadenas de suministros. Todo esto afecta a toda la cadena de valor y se traslada después a otros productos. En otras palabras, los precios suben y cada día pagas más por lo mismo.

Poco se puede hacer como ciudadano para detener la inflación, pero si se puede poner en marcha diferentes trucos de ahorro y acciones que te ayudarán a que el aumento de precios no merme tu capacidad de gasto o, por lo menos, tu capacidad de ahorro.

  1. Revisa tus gastos y actualiza tu presupuesto

Hacer un presupuesto real de tus cuentas, con tu capacidad de ahorro y tus gastos. Con un presupuesto podrás ver el efecto real de la inflación en tus cuentas. Revisa los gastos fijos y variables y así poder hacer un análisis sobre cómo gastar mejor tu dinero.

  1. Busca alternativas en la cesta de la compra: apuesta por marcas blancas

Repasa tu cesta de la compra, veras como muchos productos que usas son de marca para los que dispones de una versión en marca blanca que puede que ni hayas probado. Este puede ser el momento de hacerlo y de sustituir ciertos productos por los de marca blanca. Revisa que marcas son importantes para ti y cuáles son las que realmente marcan la diferencia de verdad.

  1. Busca entre las ofertas y acumúlalas si es posible

Las ofertas de tres por dos, descuentos en la segunda unidad, cheques ahorro. Las ofertas y promociones son siempre una buena opción de ahorro. En el caso de la compra, puedes aprovechar estas ofertas para acumular productos no perecederos que previsiblemente subirán de precio por la inflación. Sólo necesitas encontrar la oferta y tener espacio para almacenar en casa.

  1. La alternativa de las compras de segunda mano

Una opción de ahorro eficiente es comprar de segunda mano. Actualmente hay una gran cantidad de plataformas donde poder encontrar cualquier tipo de producto. Hay muchos productos que puede que compense comprarlos de segunda mano (bicicletas, mobiliario de hogar, ropa, libros, etc)

  1. Vende y deshazte de lo que no necesites

Es un consejo complementario del anterior. Igual que realizar compras de segunda mano, también puedes vender lo que no uses.

Hacer limpieza de lo que tienes en casa te ayudará a ganar dinero y a iniciarte en el minimalismo, que consiste en vivir con lo necesario y que te dará otra visión diferente sobre el consumo en general.

  1. Adelanta las compras necesarias

En un escenario de inflación creciente, lo que hoy vale X, mañana valdrá X+1 y pasado mañana X+2. Una solución para no pagar de más es adelantar algunas de tus compras, de manera que adquieras lo que necesitas antes de que suba de precio.

Aunque este consejo debe ser relativo a ciertas compras y productos y no una regla general. Es verdad que la inflación durará más de lo previsto y que es estructural (afecta a todos los productos). Sin embargo, eso no quiere decir que comprar todo hoy vaya a ser más barato que hacerlo mañana.

Muchos artículos tienen unos ciclos de precios que se repiten año tras año. Hay momentos del año que pueden ser más baratos. Un ejemplo son los productos de tecnología, que bajan de precio con nuevos lanzamientos o en temporadas como el Black Friday o el día sin IVA de diferentes cadenas.

Para saber cuándo es el mejor momento para comprar puedes utilizar aplicaciones que monitorizan el precio de los productos y así ver cómo ha evolucionado el coste de cada uno de ellos.

  1. Intenta comparar con más asiduidad

En un entorno de inflación alta cada marca y cada comercio siguen su propia estrategia para trasladar el aumento de costes a sus productos. Por lo que puede haber mayor diferencia entre establecimientos y marcas. Una buena opción para ahorrar y salir ganando es comparar y hacer un seguimiento de precios.

Además, el hecho de tener que buscar una alternativa sirve como freno contra el consumismo ya que distancia el momento de la compra del impulso de consumo. Y también es posible que encuentres el producto más barato.