China no afloja la presión sobre sus firmas tecnológicas. Ayer, Pekín aprobó una nueva ley sobre protección de la privacidad que exigirá “consentimiento individual” cuando se procese “información personal sensible” y busca evitar discriminaciones en función de los macrodatos almacenados. La medida fue recibida con nuevas bajadas bursátiles de las grandes del sector, que en los últimos meses han visto esfumarse gran parte de su valor ante el continuo escrutinio al que están siendo sometidas.

La nueva legislación, que entrará en vigor el próximo 1 de noviembre, exige que los usuarios puedan rechazar que las empresas recopilen sus datos para elaborar perfiles. También contempla la suspensión o cancelación de las aplicaciones que procesen “ilegalmente” datos personales sensibles. Entre ellos, cita los relacionados con la “biométrica, medicina y salud, cuentas financieras y localización”.

El avance regulatorio busca que haya “una competencia de mercado justa y razonable”

Previamente, un portavoz de la Asamblea Popular Nacional (el Legislativo chino), Zang Tiewei, avanzó que la regulación pretende evitar discriminaciones derivadas del uso de los datos, tales como ofrecer precios diferentes por el mismo servicio según el historial de compras de cada usuario. La “recopilación excesiva de información personal” es un problema “apremiante”, aseguró el funcionario.

La nueva ley china sigue el modelo de la ley de protección de la privacidad en internet de la Unión Europea (UE), una de las más estrictas del mundo. En caso de incumplimiento de las nuevas normas, las compañías se exponen a multas que pueden alcanzar los 50 millones de yuanes (6,6 millones de euros) o incluso el 5% de su volumen de negocios anual.

La nueva ley china sigue el modelo de la Unión Europea, una de las más restrictivas

Esta nueva norma es el último capítulo de la andanada regulatoria a la que el Gobierno chino está sometiendo a las grandes tecnológicas patrias. El primero en sentir su aliento fue el gigante del comercio electrónico Alibaba. En noviembre del 2020, tras un discurso crítico con los reguladores de su fundador, se paralizó la multimillonaria salida a bolsa de Ant, el brazo financiero del conglomerado. En Navidad se anunció una investigación por supuestas prácticas monopolísticas, y en abril se conoció su castigo: una multa de 2.350 millones de euros (el 4% de sus beneficios).

Ese mismo mes, las autoridades antimonopolio convocaron a los responsables de 34 grandes tecnológicas, algunas de las cuales han vuelto a ser llamadas al orden en nuevas ocasiones e incluso han recibido multas menores. Desde entonces, se suceden las noticias que afectan a las compañías de transporte (caso de Didi, el Uber chino, que dejó de poder descargarse a los días de salir a cotizar en Wall Street por problemas con su política de datos), el sector educativo, los videojuegos o el fintech .

Como resultado, estas empresas han sufrido pérdidas notables en el parquet. Ayer, el índice de referencia de la Bolsa de Hong Kong, el Hang Seng, cerró con descensos del 1,84% por la pérdida de confianza de los inversores en los valores tecnológicos. Compañías como Meituan, el líder chino del reparto de comida, se dejó un 4,54%, y Alibaba un 2,59%.

Estas cotizaciones negativas se suman a las ya cosechadas en los últimos meses. Empresas como Tencent, propietaria de la popular aplicación WeChat y videojuegos tan famosos como League of legends o Call of duty , ha perdido un 45% desde el pico que alcanzó en enero. Son caídas similares a las experimentadas por Alibaba, Meituan o Kuaishou, que ya se ha dejado una quinta parte de su valor desde que debutó en el parqué hongkonés en febrero. Como resultado, algunos inversores han adoptado una actitud más cautelosa, e incluso se plantean pausar sus inversiones por un tiempo hasta comprobar cómo de profunda es la reforma.

Sin embargo, no parece que la campaña contra las tecnológicas vaya a acabar pronto. En un editorial publicado ayer por el diario estatal Economic Daily , ya se avisó de que la presión regulatoria es un costo a corto plazo que debe pagarse para garantizar el “desarrollo saludable” a largo plazo. El objetivo es “mantener una competencia de mercado justa y razo-nable” y muestra “la determina-ción de China de desarrollar una economía digital sana”.

Algunos informes de los medios chinos indicaron que Pekín tendría como objetivo ampliar su campaña regulatoria a nuevas áreas como la de la venta de medicamentos recetados en línea. “Se ha convertido en un tema que genera preocupación social”, alertó el Diario del Pueblo , órgano oficial del Partido Comunista.

ISMAEL ARANA

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